EL ESCORPIÓN

Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea yo soy del astro errante su luminosa estela.
(Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas)

Eforos y aedos

El cielo ha sido siempre fuente de innumerables relatos, donde los héroes perpetúan sus hazañas enfrentándose a toda suerte de monstruos, enviados por los dioses para probar su valentía. Las noches de verano, con un sinfín de estrellas a la vista del griego antiguo, sirvieron para elevar todas esas historias al mejor de los lienzos, el cielo nocturno, y los cuerpos celestes pasaron a formar parte de agrupaciones con nombres propios, dando una mayor veracidad a las aventuras que los rapsodas cantaban de ciudad en ciudad.

Acompáñame, viajero, por el camino de la eclíptica, y siéntate a mi lado, porque Jocasta —reina de Tebas— te contará aquellos secretos que están recopilados en Cadmea y que la Banda Sagrada rescata para ti. Esta noche hablaremos del Escorpión, criatura que puebla la noche veraniega, que da nombre a una de las constelaciones más famosas que existen. El relato sobre el avatar mitológico de Milo, caballero de Escorpio, y de su antecesor Kardia está a punto de empezar.

Notas iniciales

Para comprender por qué Escorpio es una de las constelaciones más famosas (tanto por su belleza como por su renombre) del cielo veraniego del hemisferio norte, tenemos que hacer hincapié en su vecina, la constelación de Orión, que hace referencia a uno de los mortales más bellos que existieron en Grecia. El escorpión y Orión están íntimamente ligados, ya que fue uno de estos animales, de proporciones colosales, el que terminó con la vida del cazador. Sin embargo, aunque no se han conservado obras donde se narren sus hazañas, sí que tenemos constancia de varias referencias a Orión, o bien como cazador en el campo de asfódelos, en el Inframundo, o bien como constelación (y por ende, la del escorpión que lo persigue), siendo esta la que se toma como referencia para determinar los tiempos de las cosechas y recogidas de los frutos.

La venganza de las diosas tiene pinzas y cola

El mito de Orión es uno de los más arcáicos que existen entre las leyendas griegas, y como tal, ha ido enriqueciéndose con el paso del tiempo. Las características de este héroe beocio son compartidas con otros similares a él que realizaron proezas dignas de dioses, tanto griegos como de otras culturas -asirobabilónica y egipcia-, y que también terminaron sus vidas de forma trágica por haber ofendido a los dioses.  Como ya he referido anteriormente, no hay autores que recojan las proezas de este ser colosal, pero sí que hay anotaciones de eruditos latinos que nos narran su muerte. En la mayor parte de los casos, el escorpión se convierte en un instumento de venganza de las diosas (Artemisa o Gea, según las leyendas) hacia aquellos que las insultan o que tratan de vejarlas.

Todas las leyendas que refieren la muerte de este cazador lo sitúan en Creta. Tras varios periplos por la geografía griega, Orión recaba en la isla y Artemisa le convence que salga de cacería con ella. La diosa y el mortal comparten varias jornadas de caza y camaradería, lo que suscita los celos de Apolo. No duda el dios en ir a contarle a Gea que el beocio, que era tan alto y fuerte como un gigante, se jactaba de ser mucho mejor cazador y  más rápido que Artemisa, lo que consiguió que la propia Gea expulsara de su interior un monstruoso escorpión que persiguió a Orión por toda la isla. Orión lo atacó con flechas y luego con su espada, pero el caparazón blindado del animal no sufría deterioro alguno. Por último, decidió lanzarse al mar (se decía que era hijo del propio Poseidón) y una vez allí, murió victima de las flechas de Artemisa. Esta venganza por parte de la diosa también tiene dos vertientes: la primera, haberse enterado de que Orión ha tratado de violar a una de las doncellas destinadas a su culto o que es ella la propia agraviada; la segunda, Artemisa también es víctima de las mentiras de Apolo, y dispara creyendo que su blanco no es Orión, sino otro mortal que ha atacado a una sacerdotisa.

En otro de los finales, es el propio escorpión el que le clava el aguijón y le provoca la muerte. Los mitógrafos no se ponen de acuerdo si el escorpión muere junto a Orión o no, pero en lo que sí coinciden, es que Zeus lo alzó al firmamento para que persiguiera al cazador durante toda la eternidad, de tal manera que cuando Orión se esconde por el horizonte, la constelación de escorpio emerge y reina en el cielo estival.

Escorpiones y guerreros de Escorpio. Similitudes

El escorpión celeste ha sido uno de los mitos con menos documentación (e incluso con información contradictoria) que se han publicado hasta la fecha en Sacred Band. Esta constelación y signo del zodíaco es también uno de los más antiguos de los que se tiene conocimiento, y en el mundo de ficción creado por Kurumada, los caballeros de Escorpio han sido protagonistas en muy pocos episodios, aunque están presentes en las tres sagas (Santuario, Poseidón y Hades, al igual que en Lost Canvas). Su diseño es muy agresivo (pelo largo, tiara con aguijón, aguijones en las hombreras) y son presentados como seres de ataques fulgurantes y violentos, que incluso rayan el sadismo.

Al ahondar en la parte mitológica del caballero dorado, no puedo dejar de recalcar que el Escorpión es, al igual que Milo y que Kardia, un ser que ejecuta la voluntad de los dioses sin oposición. Es el “as en la manga” del que disponen los Olímpicos para poner en su lugar a aquellos que cometen alguna herejía divina. Y digo lo de ejecutor porque no sólo no mata de forma fulgurante, como el rayo de Zeus o las flechas de Apolo, sino que hay en su ataque un ritual de enfrentamiento muy marcado, que termina con el héroe cayendo de rodillas y encajado en la cúpula celeste tras su muerte. Al igual que Kardia en Lost Canvas y Milo en Saint Seiya, ambos escorpiones sucumben ante un cretense (porque el Rhadamanthys mitológico había nacido en Creta, a pesar que Kurumada lo hace nacer en las Islas Feroe), víctimas de sus ataques. Pero pelean hasta sus últimos alientos, como armas que son, entregando todo y sucumbiendo, siempre, ante el más fuerte.

Fuentes bibliográficas

  • Todos los dioses de Grecia. Richard Buxton. Oberón, 2004
  • Los mitos griegos. Robert Graves. Ariel, 2001
  • Enciclopedia Temática Multimedia, Mitología Universal, Editorial F&G, República de Ecuador, 1996
  • La Iliada. Homero. Editorial Losada, 1998
  • Astronomía Poética. Higinio. Akal, 2008