HYPNOS

Entonces arribamos a los confines del Océano, de profunda corriente. Allí están el pueblo y la ciudad de los Cimerios entre nieblas y nubes, sin que jamás el sol resplandeciente los ilumine con sus rayos, ni cuando sube al cielo estrellado, ni cuando vuelve del cielo a la tierra, pues una noche perniciosa se extiende sobre los míseros mortales.
Homero. Odisea, XI, 13

Eforos y aedos

Desde los albores del tiempo, el hombre se ha cuestionado su existencia, desde el origen de la misma hasta su final. La muerte ha sido interpretada como un viaje hacia un Más Allá, con un mundo gobernado por un dios implacable y un ejército de divinidades menores, monstruos y deidades maléficas que personifican todas las desgracias y males que asolan a la Humanidad.

La noche se acerca y es hora de encender las antorchas. Aproxímate, viajero, porque Némesis, señora de la Oscuridad y Jocasta, reina de Tebas, van a hablar sobre uno de los dioses gemelos, Hypnos, señor del sueño, y una de las divinidades que apoyaban a Hades, dueño del Inframundo. A través de esta narración aprenderemos sobre su lúgubre persona y los hechos que lo consagraron como uno de los espíritus arcanos con más trascendencia cultural. Así que, viajero, siéntate junto a nosotros. La historia de Hypnos está a punto de comenzar.

Hypnos. Notas iniciales

Ya comentamos en el artículo sobre Thánatos cómo entendían los griegos el mundo sobrenatural y las divinidades que habitaban en el Inframundo, así como las capacidades y los ámbitos de influencias que tenía cada espíritu, que aunque compartieran campos de actuación, poseían rangos jerárquicos que impedía un vacío o una colisión de competencias.

En el caso del sueño, Hypnos es, al igual que su hermano gemelo Thánatos, uno de los conceptos anteriores a la dinastía olímpica, y al ser representados de forma rudimentaria en comparación con estos últimos, quedan relegados a la categoría de idea o de esencia. Gracias a la intervención de autores como Virgilio y Homero podemos disfrutar de pasajes donde divinidades como Hypnos o Thánatos tienen un ligero protagonismo.

Hypnos. Nacimiento. Atributos

Hypnos es la personificación del sueño, y suele ser retratado como un hombre joven, desnudo y con alas en los hombros o las sienes. En algunas ocasiones se le representa con barba, parecido a su hermano Thánatos. Entre sus atributos se incluyen un cuerno de opio, inductor del sueño, un tallo de amapola, una rama de la que gotea el rocío del río Lete y una antorcha invertida. A diferencia de Thánatos, Hypnos parece gozar de más popularidad, ya que se le ha representado en incontables ocasiones en el arte occidental.

No obstante, siempre se le tiende a relacionar con su hermano Thanatos, dado que para los griegos, el acto de dormir se aproximaba mucho a la muerte. No es extraño, por tanto, que como pareja de divinidades se les muestre a cada uno con un ala sobre una de sus orejas, como si sobreponiendo ambos rostros, formaran un ente completo.

La filiación de Hypnos difiere según qué autores. Hesiodo indica en la Teogonía que Hypnos era hijo únicamente de la Noche (Nyx). Otros autores añaden el nombre de su padre, Erebo, manteniendo a Nyx como madre. Ovidio, en la Metamorfosis, asegura que Hypnos era hijo de Astrea, quién a su vez era hija de Zeus y Temis (la Justicia), convirtiéndose ésta en la constelación de Virgo al abandonar la Tierra.

Era hermano gemelo de Thanatos, la muerte no violenta. Hesiodo nos cuenta que tanto Thanatos como Hypnos, al ser divinidades tenebrosas, nunca ven el sol. Sin embargo, eso no impedía a Hypnos sobrevolar por la tierra y por el mar aletargando a los demás seres.

Según algunas fuentes, Hypnos vivía junto a su hermano Thanatos, en un palacio, el cual se encontraba cercano al palacio de Nix. A la entrada del mismo crecían amapolas y otras plantas hipnóticas.

Su palacio se encontraba ubicado en la región asiática de Cimeria, descrita por Homero en la Odisea como la región de la noche eterna situada en los confines del Océano y que oficia de antesala del Hades. Su palacio, un lugar encantado donde todo duerme, era en realidad una caverna, excavada en la montaña con recónditos escondites, situada lejos de los rayos del sol. La entrada se encontraba recubierta por vapores tenebrosos que emanaban de la tierra, y el murmullo constante del río Lete, río del olvido, el cual invita al reposo a todos aquellos que alcanzaban el lugar. El palacio no disponía de puertas ni guardianes que lo custodiaran, encontrándose en su interior a Hypnos reposando sobre un lecho de color ébano y rodeado por sus hijos, los Sueños.

Hypnos. Matrimonio y descendencia

Hypnos estuvo casado con una de Las Carítes (Las Gracias), Pasitea, conocida también por el nombre de Aglae, quien era descendiente de Zeus y Hera ( aunque otros autores nombran a Eurínome como su madre).

Las Cárites, o Gracias, eran divinidades de la gracia, la belleza, el adorno, la alegría, la fiesta, la danza y el canto. Las más jóvenes presidían los placeres de la vida, incluido el juego, la diversión, banquetes, decoración floral, la felicidad, el descanso y la relajación. Algunos autores decían que pertenecían al séquito de Apolo. Otros autores indicaban que eran asistentes de los dioses Afrodita y Eros, Dionisos e incluso Atenea.

Pasitea era considerada también el espíritu de la relajación y drogas alucinantes. Hera le prometió a Hypnos la mano de su hija si le ayudaba a dormir a Zeus, para de esta manera poder intervenir a su manera en la Guerra de Troya. Hypnos obedeció pero cuando Zeus despertó, Nix tuvo que intervenir para evitar que éste arrojase a Hypnos fuera del Olimpo.

Ovidio en la Metamorfosis, indica que Hypnos tuvo con Pasitea mil hijos, los Oniros, que eran considerados geniecillos alados del sueño, aunque no eran considerados como personificaciones del sueño como tal, sino el conjunto de cosas que sucedían en estos.

Sin embargo dependiendo qué autor, los Oniros eran también hijos de Nix, como indica Hesiodo. Euripides los consideraba hijos de Gea y los describía como daimones oscuros y alados.

Los más destacados de los Oniros, y considerados hijos de Hypnos, según Ovidio son: Morfeo, Fobetor, y Fántaso.

Morfeo era el encargado de adoptar forma humana para mostrarse en los sueños de las personas mientras dormían. Fobetor (o Iquelo como le llamaban entre los dioses) se encargaba de tomar forma de los animales. Y Fántaso adoptaba la forma de seres inanimados de la naturaleza.

Eran los tres más importantes de todos los sueños, ya que se manifestaban en los sueños de los reyes y generales. El resto de los Oniros aparecían en los sueños de los simples mortales.

Hypnos. Hazañas y aventuras

Cuenta Ovidio en Metamorfosis, su versión de la leyenda de Ceix y Alcione, donde Hypnos fue requerido por Iris, para que se presentase en los sueños de Alcione con el fin de anunciarle la muerte de su esposo, Ceix. Éste naufragó durante su marcha para consultar un oráculo en Claros, y Alcione al saber de la terrible noticia se arrojó al mar.

Esta misma versión de la historia la podemos encontrar pero no con Hypnos por protagonista, sino Morfeo. Y es que a veces, se producían confusiones entre ambos, ya que algunas teorías señalan a Morfeo como Dios del Sueño.

Existe otra leyenda que cuenta como Endimión se enamoró de Selene (La Luna), uniéndose ésta a él. Selene le pidió a Zeus que le concediese la vida eterna a Endimión y en su lugar, se le bendijo con el sueño eterno, posiblemente otorgado por Hypnos, de tal forma que quedó dormido eternamente permaneciendo joven para siempre. Cada noche Selene le visitaba en su lecho en el monte Latmo, en Caria cerca de Mileto, donde estaba enterrado. Esta misma leyenda, vista por otros autores, hace desaparecer el personaje de Selene y es el propio Hypnos el que contempla desde su palacio la eterna e incorruptible belleza de Endimion, dándole un amante masculino a la personificación del Sueño.

Fuentes bibliográficas

  • Los Mitos Griegos. Robert Graves. Alianza Editorial. 1985
  • La Odisea. Homero. M. E. Editores. 1994
  • La Teogonía. Hesíodo. Akal. 1995
  • Diccionario de Mitología Griega y Romana. Pierre Grimal. Paidós, 2008
  • El gran libro de la mitología griega. Robin Hard. La esfera de los libros, 2009
  • Diccionario de Mitología Clásica. Jenny March. Crítica S.L. 1998
  • La metamorfosis. Ovidio. Edicomuniación, 1994