LAS HARPÍAS

Se ensaña el mal tiempo y sacude a esos varones, y recibidos de las Estrófades en sus puertos no confiables, los aterra la alada Aelo.
Ovidio. La Metamofosis

Eforos y aedos

Los antiguos griegos eran capaces de explicar, a través de seres mitológicos, todo tipo de fenómenos naturales para los que no tenían otra clase de interpretación. Así, los terremotos eran producto de la furia de Poseidón; las malas cosechas se daban a causa de la tristeza de Demeter, y las tormentas, por la acción de Zeus. Pero donde se podía encontrar la mayor variedad de criaturas fantásticas era en el Inframundo, dominio de Hades, señor de los muertos. Personificaban los miedos más profundos, los defectos más despreciables y todos aquellos males que odiaban en sus familiares, amigos o vecinos.

¿Has oído hablar de las Harpías? Estamos seguras de que es un término con el que estás familiarizado, viajero, así que siéntate, porque Némesis, señora de la Oscuridad, va a comenzar su relato a la luz de las antorchas. Los secretos de las Harpías están a punto de ser desvelados.

Harpías. Notas iniciales

Las harpías o arpías, (los autores utilizan ambas formas para denominarlas) son espíritus del viento nítido y racheado que suelen ser representados como mujeres con alas, a veces con un rostro aterrador, o bien como aves de afiladas garras y cabeza femenina, con una fuerza descomunal. Hesíodo, en La Teogonía, llegó a describirlas como criaturas aladas de larga melena rubia. Sin embargo, Homero las define como simples personificaciones de las tempestades. El aspecto de las harpías ha ido cambiando desde los primeros tiempos hasta la Edad Media, donde ya se quedaron como mujeres horrendas con cuerpo de pájaro que tenían voces estridentes, garras afiladas y que robaban todo lo que se les ponía por delante, y lo que no conseguían llevarse, lo manchaban con sus excrementos. Es, quizás, la diferencia más llamativa entre las mitologías pre-cristianas y cristianas, la acepción de maldad que tienen casi todos los espíritus y acepciones femeninas.

Harpías. Filiación y nacimiento. Componentes. Historia.

La mayoría de los autores coinciden en que eran hijas de la ninfa oceánide Electra, nietas, por tanto, de Océano y Tetis, (a la que se la denomina Ozomene en algunas fuentes), y de Taumante hijo de uno de los vástagos de Ponto (el mar) y Gea (la tierra). Aunque un número mínimo de ellos indican que descienden de Ponto y Gea o incluso de Tifón. Son, por tanto, divinidades preolímpicas, y al ser personificaciones de genios, es muy difícil encontrar apariciones de estos seres en nada más que unos pocos autores.

Su hermana era Iris, personificación del Arco Iris y mensajera de los dioses. Se la solía representar con alas doradas y portando un báculo heráldico (Kerykeion). A veces se le añade un cántaro en la mano derecha (Oinochoe).

En la mayoría de las historias se dice que las harpías eran dos, cuyos nombres según Hesíodo y Apolodoro son los siguientes:

Aelo, igualmente llamada Nicotoe o Aelopos, y cuyo nombre personifica el viento tempestuoso o la borrasca. En un principio se dedicaba a rescatar a las almas torturadas en los infiernos por los demonios, arrancando a las presas de las garras de estos en pleno vuelo. En una acepción posterior, por orden de Zeus, se convirtió en su mensajera.

Se dice de Aelo que era tan voraz como las tempestades y en muchos relatos de marineros se la representaba como un demonio alado que le gustaba comerse a sus víctimas, llevar el alma de inocentes al infierno, y raptar a los niños.

Ocipete que significa vuelo-rápido y de la que se dice que perdió un ojo, aunque no se conocen los entresijos de esta aventura.

En ocasiones se incluye una tercera, que se la conocía por Celeno, Oscura, y era la más maligna de las tres. Aunque su origen no es muy claro, ya que se asocia a autores romanos que la incluyeron después en este pequeño grupo.

Homero, en La Ilíada, sólo cita el nombre de una harpía, aunque sí reconoce un grupo de ellas. Se trata de Podarge, quien tuvo amores con Céfiro y dió a luz a los que fueran los caballos de Aquiles, Janto y Balio. Asimismo, otros autores nombran a las harpías como progenitoras de los caballos Flógeo y Hárpago, pertenecientes a los dioscuros Castor y Polydeukes.

Así como madres, también han sido las nodrizas de las hijas del rey Pandáreo, muerto por Zeus, al igual que el resto de su familia.

Se creía que las Harpías habitaban en las islas Estrófades, situadas en el mar Egeo. Aunque luego se las emplazaría a la entrada de los Infiernos junto al resto de monstruosidades.

Harpías. Aventuras: Fineo y las Harpías

La leyenda que hizo más famosa a estas criaturas es la del rey Fineo.

Fineo era el rey de Tracia que poseía el don de la profecía. Sobre él había caído una maldición impuesta por Zeus, (en la leyenda más extendida. En otras fue Helio) ya que había revelado los secretos de los dioses en contra de sus deseos.

Zeus confinó a Fineo en una isla en la cual todo lo que tenía le era arrebatado por las Harpías, principalmente los alimentos. Incluso los restos, si no los podían llevar, se los ensuciaban con excrementos.

A esta isla llegaron los Argonautas, quienes pidieron consejo a Fineo para continuar su navegación. A cambio, Fineo les propuso que le liberasen de las terribles criaturas. Para ello, enviaron a los hijos de Boreas, Calais y Zetes, quienes formaban parte de la tripulación.
El Destino había impuesto para los Boréadas (jóvenes alados hijos de Bòreas) perseguir a las Harpías hasta darles muerte, o de lo contrario morirían.

Durante la persecución, una de ellas cayó en un río del Peloponeso, el Tigris, el cual más adelante recibiría el nombre de Harpis. La otra voló hasta las islas Equinades, que recibirían el nombre después de Estrofíades, Estrófadas o Islas del Regreso; relata Apolodoro que Ocipete, al llegar a las mismas, se dió la vuelta, pero debido al agotamiento cayó en la orilla de la isla junto a su perseguidor.

La leyenda cuenta que su hermana Iris, otros mencionan a Hermes, se interpuso con el fin de que Calais y Zetes no las matasen puesto que eran las servidoras de Zeus. Tanto Ocipete como Aelo prometieron no volver a molestar a Fineo y huyeron a una caverna de Creta donde se escondieron.

Harpías. Aventuras. Pandáreo y las Harpías

Pandáreo, hijo de Mérope y Climene, fue conocido por robar el perro dorado que se dedicó a cuidar del bebé Zeus cuando este descansaba en una cueva de Creta. Pandáreo se dirigió con el can al monte Sípilo en Lidia y allí lo dejó al cuidado de Tántalo.

A su regreso, reclamó el perro a Tántalo quien, jurando por Zeus, negaba tener el perro. Zeus intervino, convirtiendo a Pandáreo en una roca por ladrón, mientras a Tántalo lo enviaba al Tártaro acusado de perjurio.

Otra versión cuenta que fue Hermes a reclamar al perro, pero igualmente Tántalo negó tenerlo y recibió el mismo castigo que en la primera versión. Sin embargo, Pandáreo asustado al ver lo ocurrido con Tántalo, escapó con su esposa e hijas a Sicilia. Pero estos mueren y sus hijas son raptadas por las Harpías, quienes, en una acepción más suave, las toman como pupilas, y en la otra, más dura, las entregan a las Erinias como esclavas en el Infierno.

Fuentes bibliográficas

  • Los Mitos Griegos. Robert Graves. Alianza Editorial. 1985
  • La Odisea. Homero. M. E. Editores. 1994
  • La Teogonía. Hesíodo. Akal. 1995
  • Diccionario de Mitología Griega y Romana. Pierre Grimal. Paidós, 2008
  • El gran libro de la mitología griega. Robin Hard. La esfera de los libros, 2009
  • Diccionario de Mitología Clásica. Jenny March. Crítica S.L. 1998
  • La metamorfosis. Ovidio. Edicomuniación, 1994
  • La Odisea. Homero. Editorial Planeta, colección Biblioteca La Nación, Argentina, 2001
  • Biblioteca Mitológica, Apolodoro. Editorial Akal/Clásica
  • Dioses y Héroes Griegos, Blas Carmona. Editorial Labor