MILO

Eforos y aedos

El manga y el anime de la serie Saint Seiya, los caballeros del Zodiaco, está plagado de detalles gráficos que aportan un trasfondo mitológico al personaje o a la escena tan poderoso que se queda grabado en nuestra retina y que aún hoy, tantos años después, somos capaces de recrear. En esta ocasión Némesis, señora de la Oscuridad, nos deja sus impresiones sobre la etimología y orígenes del nombre de uno de los personajes más impresionantes de la saga: Milo de Escorpio.

Acércate al fuego y escucha, viajero. Esta noche tenemos manzanas para cenar.

Milo. Etimología

El nombre Milo tiene su origen en el griego antiguo μήλου y su significado puede ser tanto “manzana” como “carnero”. Según una corriente de estudiosos referente al mito de las Hespérides, éstas poseían grandes rebaños de carneros en lugar de manzanas, cuyo pelaje era de un tono dorado y estaban custodiadas por un pastor llamado Dragón.

Esta palabra también se ha utilizado para designar al fruto del naranjo, la naranja. Los términos Chrysos [χρυσός] (oro) y melon [μήλον] (manzana), al unirse dan lugar a la palabra chrisomilia (χρυσομηλιά), que viene a significar manzana dorada.

Dicho sustantivo, escrito en el alfabeto occidental, es melon , aunque su pronunciación fue variando desde /mɛ́͜ɛlon/ a /mílon/, de ahí suponemos que su escritura variase igualmente de melon a milon y con el tiempo, perdiese la n final, para obtener el sustantivo Milo.

Milo. Personaje mitológico

Cuenta Virgilio en sus Egoglas la historia de Melo, un joven que se fue a vivir a la isla de Delos donde reinaba Ciniras. Dicho rey otorgó por compañero a Melo a su hijo Adonis, y además, le concedió la mano de una de sus parientes, Pelia. Del matrimonio nació un varón que recibió el mismo nombre que su padre, Melo, el cual fue tomado en custodia por Afrodita encargándose de su educación y protección. El afecto que sentía Melo padre por Adonis era tan grande, que cuando éste murió herido por un jabalí acabó ahorcándose de un árbol, que pasaría a llamarse Melos (Manzano).

Su esposa Pelia se suicidó colgándose del mismo arbol al enterarse de la tragedia y Afrodita llevada por la compasión, decidió transformar a Melo en la fruta homónima (manzana) y a su esposa en paloma. El único superviviente a esta tragedia fue el hijo de ambos, Melo, que a su vez era el último heredero perteneciente a la dinastía de Ciniras, quien le ordenó volver a la isla de Delos. Sin embargo, Melo fundaría antes la ciudad de Melos, conocida después como la isla de Milo.

Y fué Melo hijo quien enseñó a cortar la lana de las ovejas y hacerse vestidos con ellas, de ahí que los corderos se llamasen mela, y por tanto pueda confirmar las teorías arriba mencionadas.

Milo. Localizacion geográfica

Milo es como se conoce a una pequeña isla griega perteneciente al archipiélago de las Cícladas, situada en el mar Egeo, y que forma parte del grupo de islas que rodean a la principal y sagrada, Delos, lugar de residencia de los dioses Apolo y Ártemis.

No hay mucho que decir sobre esta pequeña isla, salvo que fue el lugar donde se halló la famosa estatua de la Venus de Milo.

Manzanas célebres en la mitología griega

La figura de la manzana dorada es un elemento muy recurrente en diversas mitologías y leyendas populares. Su protagonismo principal es debido a ser una fruta imposible de encontrar o a estar custodiada por un ser maléfico. Conseguir una manzana dorada es símbolo de inmortalidad o de sabiduría, por lo que la convierte en un objeto deseado y perseguido por los mortales.

En la mitología griega, que es la que nos ocupa, el origen de la manzana dorada reside en el conocido Jardín de las Hespérides. De acuerdo con algunas historias, las Hesperides eran tres ninfas: Egle, Eritia y Hesperaretusa, quienes dependiendo del autor, eran hijas de Nyx, de Zeus y Temis, o de Atalante, que se casó con Hespéride. Su función principal era la de cuidar el Jardín de las Hespérides con la ayuda del dragón Ladon, donde crecían las manzanas de oro pertenecientes a Hera y que fueron un regalo realizado por Gea, con motivo de su boda con Zeus.

Estas manzanas son protagonistas en diversas historias, entre las cuales se destaca una de las doce pruebas que tuvo que realizar Heracles. Euristeo, no satisfecho con las demostraciones por parte del héroe griego en sus anteriores hazañas, le encomienda una nueva prueba que consistía en viajar hasta la localidad donde se encontraba dicho jardín, que pudiera ser Libia, al pie del monte Atlas o el país de los Hiperboreos, y una vez allí debía matar al dragón que custodiaba las famosas manzanas para robar algunas de ellas. Sin embargo, Heracles haciendo uso de su astucia, y aconsejado por Prometeo a quién liberase anteriormente, engañó a Atalante para que hiciese su trabajo por él.

Otro mito famoso con las manzanas como protagonistas es el de Atalanta, de quien algunos autores dicen que fue abandonada por su padre en el monte Partenio y fue criada por los animales del lugar, convirtiéndose en una joven amazona dedicada a la diosa Ártemis. Además de ser una excelente cazadora, era muy rápida en carrera y ningún hombre era capaz de superarla. Esta cualidad sirvió a Hipómenes,quien se había enamorado de ella, para desafiarla y proponerle matrimonio si era capaz de ganarla. Atalanta se negaba a casarse bien por ser fiel a Ártemis, o lo que más probable, por la predicción de un oráculo que le dijo que se convertiría en un animal cuando se produjese dicho matrimonio.

Aún así aceptó el reto propuesto por el hijo de Megareo. Éste recibió la ayuda de Afrodita, que le proporcionó unas manzanas doradas provenientes del Jardín de las Hespérides, usándolas a modo de señuelo para despistar a Atalanta durante su carrera y así proclamarse vencedor.

Hipómenes tuvo su recompensa y se casó con la joven, aunque el destino les llevó a acabar convertidos en leones al profanar uno de los santuarios de Zeus o Cibeles, dependiendo del autor.

Pero la manzana más famosa es la conocida como manzana de la discordia, protagonista indiscutible durante la boda de Peleo y Tetis. Y es que cuenta el mito que Zeus no invitó al banquete a Éride, la personificación de la Discordia. Aún así, ésta se acudió y como ofrenda hizo entrega de una manzana dorada que llevaba escrito “para la más bella”, provocando así la disputa entre las diosas Hera, Afrodita y Atenea. Para resolver la situación, Zeus encomendó a Paris que eligiera a la más hermosa y otorgase dicho fruto. Cada diosa le prometió algo a cambio de recibir dicho honor. Hera le prometió el imperio sobre toda Asia, Atenea le ofreció la prudencia y victoria en todas las batallas, mientras que Afrodita simplemente le brindó el amor de Helena de Esparta.

Ante estos ofrecimientos, Paris se decantó por Afrodita declarándola la más bella de las tres, lo que desencadenó los celos de las otras dos diosas. Helena estaba casada por aquel entonces con Melenao, a quien abandonó sin dudar para escapar con Paris, estallando así la famosa guerra de Troya, en la que Hera y Atenea tomarían parte favoreciendo en la victoria a los griegos frente a los troyanos.

Fuentes bibliográficas

  • Diccionario de Mitología Griega y Romana. Pierre Grimal. Paidós, 2008
  • Los mitos griegos. Robert Graves. Alianza, 2006
  • Biblioteca mitológica. Apolodoro. Akal, 1987
  • http://iedo.brillonline.nl/dictionaries/content/greek/index.html