QUIRÓN

Sacó del estuche la lanza paterna, pesada, grande y robusta, que entre todos los aqueos solamente él podía manejar: había sido cortada de un fresno de la cumbre del Pelio y regalada por Quirón al padre de Aquiles para que con ella matara héroes.
 

Eforos y aedos

La imaginación del hombre ha sido prolija a la hora de inventar todo tipo de bestias fantásticas. Mujeres con cola de pez, hombres con cabeza de toro, leones alados y escorpiones gigantes fueron los antagonistas de los héroes cuyas hazañas han trascendido hasta nuestros días. Pero no todas las bestias eran malignas: En el Monte Pelión, en Tesalia, hubo un ser, mitad hombre, mitad caballo que destacó por su sabiduría, inteligencia, destreza y por su piedad.

Es hora de adentrarse en los secretos de la bestia que cabalga el cielo, inmortalizada en forma de constelación: Sagitario y el Centauro.

Quirón: Nacimiento

Este centauro destaca por su sabiduría y por haber sido el mentor de varios héroes de hazañas legendarias, tales como Aquiles, Jasón y Eneas, entre otros. Al igual que sus compañeros de especie, tenía torso de hombre y patas de caballo, aunque no compartió ascendencia con sus hermanos, sino que desciende del propio Cronos y una de las hijas de Océano, Filira.

La historia de su concepción es tan sorprendente como la de sus congéneres centauros. Filira, la hija de Océano, mantuvo relaciones sexuales con Cronos y fueron sorprendidos por Rea, la esposa de este. Como cabía esperar, Cronos abandonó el lecho metamorfoseado en un caballo y se alejó galopando, dejando a Filira con el producto de su pasión, un niño medio hombre, y medio caballo. A la desdichada madre le horrorizaba darle de mamar a semejante engendro y suplicó a los dioses que la separaran de su hijo. Estos la convirtieron en un tilo; este árbol está asociado a la medicina y posee grandes propiedades reconstituyentes, lo que nos lleva a pensar que gran parte del conocimiento médico de Quirón habría sido adquirido por esta vía, y de esta manera fue transmitido a Asclepio, uno de sus alumnos.

Quirón: Descendencia

Nada sabemos de la adolescencia de Quirón y tampoco si tuvo maestro que lo adoctrinara. Lo que sí ha trascendido es que fue rey —o noble de muy alto rango, a causa de su semidivinidad— y su bondad iba a la par con su sabiduría. Tampoco sabemos si mantuvo vida conyugal porque siempre se le relata viviendo en una cueva; se sabe que tuvo hijos pero casi no hay documentación de los nombres de sus esposas; se baraja el nombre de Cariclo como compañera. Algunas fuentes aseguran que uno de los hijos ilustres de este personaje fue Eaco, rey de Egina y padre de Peleo. Tiene parte de lógica, entonces, que Quirón fuera amigo de Peleo y mentor de Aquiles, ya que era familia directa de ambos.

Otras fuentes atribuyen a Tetis, la nereida, como hija de Quirón porque los centauros de Magnesia y los tesalios de Yolco estaban unidos por una “alianza exogámica”, por tanto se asume este parentesco (aunque no es una leyenda demasiado extendida).

De la que sí se tienen noticias es de que tuvo una hija llamada Tía/Menalippe, (aunque no hay casi información sobre la madre de la niña), que fue seducida por Eolo. La muchacha, compañera de caza de Artemisa y profetisa, ocultó su estado a su padre, y Poseidón la transformó en yegua hasta que dio a luz un potrillo, de nombre Menalipe. Cuando se convirtió de nuevo en humana cambió su nombre por Arne, y le daría dos hijos a la edad adulta: Eolo y Beoto.

Quirón: Habilidades

Entre sus capacidades (música, combate, astronomía)  destacó la clarividencia, quizás basada en el buen juicio y en la observación metódica. Hasta el dios Apolo, conocido por conceder los dones de la profetización a sus devotos, acudió a Quirón para pedirle consejo. Se trataba de Cirene, hija del rey lapita Hipseo, y nieta de la náyade Preusa y del dios fluvial Peneo. Esta mujer, que adoraba la caza y la pelea  por encima de las labores domésticas, estaba destinada a fundar una ciudad —que se llamaría de idéntica forma— y darle un hijo, Aristeo. Aristeo también sería adoctrinado por Quirón en su cueva a instancias de su padre.

Muerte de Quirón

La muerte de Quirón tuvo mucho que ver con el episodio sucedido en Fóloe y la persecución de los centauros por el héroe Heracles, tras su banquete con Folo. Accidentalmente, una de las flechas del tebano atravesó el brazo del centauro Elato y se clavó en la rodilla de Quirón. Estas flechas, envenenadas por la sangre de la Hidra, generaron profundos dolores a Quirón, pero al ser inmortal, no existía ningún remedio nada que lo librara de su sufrimiento. Heracles pidió a Zeus que permitiera a Quirón tomar el lugar de Prometeo, que aún padecía, ya en el Tártaro, el acoso del buitre que le devoraba las entrañas. El centauro perdió entonces la inmortalidad y Heracles liberó al titán, atravesando el corazón del ave con una flecha. Quirón terminó entonces entre las estrellas, dándole nombre a la constelación del Centauro.

Quirón y Peleo

Todos los autores coinciden en que Quirón y Peleo mantuvieron un fuerte lazo de amistad desde que Quirón salvó a Peleo de morir desmembrado en el Monte Pelión cuando fue abandonado allí por Acasto, sin su espada mágica. Y hay que comprender —obviando el hecho de que Peleo podría ser hijo de Quirón— este concepto, “amistad” de la misma manera que lo experimentaba el pueblo griego, y a las pruebas nos remitimos: Quirón siempre estuvo al lado de Peleo cuando este necesitó ayuda, aún siendo un hombre mortal; lo salvó de una muerte segura indicándole donde había escondido Acasto su espada (un regalo de Dédalo y que daba la victoria a quién la blandiera) y lo acogió en su cueva, con el que se supone estuvo viviendo durante una temporada.

Esto es así porque Zeus lo eligió para ser el esposo de la nereida Tetis, y envió a Iris a la cueva en el Monte Pelón para avisar a Quirón de que Peleo debía prepararse para el enlace. El centauro dedujo que el acercamiento a la diosa sería complicado, así que instruyó con acierto a su pupilo sobre las tácticas a seguir. En un islote de Tesalia, Peleo esperó pacientemente la llegada de la diosa, y ella trató de zafarse del abrazo del mortal de todas las maneras posibles: como fuego, como agua, como león, como serpiente y como jibia. Al final, ya vencida, aceptó el matrimonio y Quirón entregó a Peleo una lanza, hecha de fresno y pulida por Atenea y con la hoja forjada por Hefesto.

La boda fue un evento multitudinario, los dioses acudieron en sus doce tronos, y los centauros se presentaron tocados por guirnaldas y blandiendo sus saetas, augurando felicidad a los esposos. Pero tuvo un final bastante distinto al imaginado: Eiris arrojó a los pies de las diosas la manzana que llevaba grabado “para la más bella”.

Quirón no sólo le había regalado la lanza, sino que había conseguido restaurarle su fortuna y le había entregado una dote consistente en grandes rebaños de ganado vacuno. Peleo entregó una parte como compensación por haber matado a Euritión a los habitantes de Ftia.

Peleo le entregó a Quirón a su hijo Aquiles para convertirlo en su discípulo, y es curioso que ambos compartan idéntica forma de morir; no obstante, todavía faltará mucho tiempo para que ocurra esa desgracia. Mientras tanto, Quirón utilizó su sabiduría para curar a Fénix de su ceguera a instancias de Peleo, y además, lo convirtió en rey de los dólopes.

Discípulos de Quirón: Aquiles

Uno de sus discípulos más ilustres fue Aquiles, séptimo hijo de Peleo y Tetis. La diosa, en un intento de hacer a sus hijos incorruptibles, había quemado sus partes mortales para untarlos con ambrosía y darles el don de la inmortalidad, pero estos habían fallecido en el proceso, y Aquiles habría corrido la misma suerte de no haber intervenido su padre cuando el hueso del tobillo del niño ardía en un caldero.  Tetis abandonó entonces a su esposo y lo llevó a la cueva de Quirón, en el Monte Pelión, y allí lo dejó bajo los cuidados del centauro. Quirón lo instruyó en las artes de la caza, la equitación, la flauta y la curación. Le dio de comer entrañas de leones y jabalíes y tuétano de osos para hacerlo valiente, además de panales de miel y tuétano de cervatillos para que fuera ágil y veloz.

No pasó mucho tiempo antes de que el paciente Quirón tuviera su cueva llena de leones y jabalíes, presas de Aquiles, el de pies ligeros.

Discípulos de Quirón: Asclepio

Hijo de la ninfa Corónide y de Apolo, fue arrancado del cadáver de su madre por Hermes cuando ésta yacía en su pira funeraria. Apolo llamó al niño Asclepio y lo llevó a la cueva del centauro Quirón, para que le enseñara el arte de la medicina y de la caza. Fue un cirujano ejemplar y gran conocedor de la farmacología del momento, ya que poseía la capacidad de envenenar y de resucitar con gotas de la sangre de Medusa, la gorgona.

Discípulos de Quirón: Jasón

Hijo de Esón y Polimela (entre otros nombres), y sobrino de Pelias, era el heredero de Yolco pero el reino fue usurpado por su tío, que deseaba controlar toda Tesalia. Su madre, para evitar que Pelias lo matara, hizo creer que había nacido muerto e instó a sus parientas que lloraran por el niño. Lo sacó a escondidas de la ciudad y lo entregó a Quirón, donde lo educó en su cueva situada en el monte Pelión. El muchacho creció sabiendo quién era su padre biológico, y cuando se presentó ante Pelias y éste le preguntó por su filiación, le dijo que era, efectivamente, Jasón, hijo de Quirón, pero que había nacido como Diomedes, hijo de Esón. Su destino lo llevó a la Cólquide, y en el viaje de ida en el Argos, su padre adoptivo lo vio partir, con el bebé Aquiles en brazos. Conoció a Medea y la desposó, engendrando varios hijos con ella. Uno de ellos, llamado Medeo, también fue discípulo de Quirón. Años después se convertiría en el  rey de Media.

Fuentes bibliográficas